La tradicional Copa de Navidad de Gijón se celebró ayer, a pesar de que la organización la había cancelado y que las administraciones no se implicaron con una prueba que es la segunda más antigua de España.
Aún así los nadadores espontáneamente se acercarón al puerto gijonés y saltaron al agua para preserbar la mítica prueba, demostrando que no todo es cuestión de dinero, si no de voluntad.
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